28 de maio de 2026

UN GRAN DEVOTO DE MARÍA

El célebre presidente de la República del Ecuador, García Moreno, asesinado por la masonería en 1875, era muy devoto de Nuestra Señora.

Hallándose un día entre obreros irlandeses, a quienes había hecho venir desde los Estados Unidos para instalar un aserradero mecánico, les preguntó acerca de las costumbres religiosas de su país y si conocían algún canto en honor de la Santísima Virgen María.

Los buenos irlandeses comenzaron inmediatamente a cantar. García Moreno los escuchaba profundamente emocionado. Al terminar el canto, preguntó:

— Vosotros, irlandeses, ¿amáis mucho a Nuestra Señora?

— Sí, señor, con todo nuestro corazón — respondieron.

— Entonces, hijos míos — añadió el Presidente — arrodillémonos y recemos el Rosario, para que permanezcáis en el amor y servicio de Dios.

Y todos, arrodillados alrededor del Presidente, rezaron con gran fervor y con los ojos llenos de lágrimas el Rosario mariano.

Fue en la devoción a Nuestra Señora donde García Moreno encontró la fuerza de aquella fe viva que, ante sus asesinos, puso en sus labios, como un grito de desafío, aquellas palabras memorables:

«¡Dios no muere!»

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