22 de maio de 2026

DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA

a) Un día el Santo Cura de Ars estaba en éxtasis ante una imagen de Nuestra Señora. Una persona oyó este diálogo:

— Buena Madre, sabéis que no pude convertir a cierto pecador. Dadme su alma, y por ella llevaré el cilicio durante ocho días.

Nuestra Señora respondió:

— Te la concedo.

— Hay otro hijo vuestro, muy desgraciado, de quien nada he podido conseguir. Os prometo ayunar por él durante mucho tiempo si me concedéis su conversión.

— Te la concedo — respondió la Virgen.

b) Ozanam, un joven de dieciocho años y casi incrédulo, había llegado a París.

Un día vio, en un rincón de una iglesia, a un venerable anciano rezando el rosario. Se acercó y lo observó atentamente. Era el famoso sabio Ampère.

Ozanam quedó profundamente conmovido, se arrodilló y lloró ante aquella escena.

Más tarde solía decir:

— El rosario de Ampère produjo en mí más fruto que todos los sermones y libros que había leído.

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